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Menorca tiene una población de 96.000 habitantes, concentrados en los ocho municipios en los que se divide: Mahón (capital administrativa de la isla), Ciutadella (la antigua capital), Alaior, Ferreries, Es Mercadal, Es Castell, Sant Lluís y Es Migjorn Gran. Existen otros tres núcleos urbanos, Sant Climent, Llucmaçanes y Fornells, los dos primeros en el término municipal de Maó y el último en Es Mercadal. Maó al este y Ciutadella al oeste, son los dos pueblos más habitados de la isla.

Cualquiera de ellos tiene unas características que lo hacen único. Para que pueda conocer un poco más las zonas le dejamos una breve descripción para que pueda conocerlos más a fondo:

MAHÓN

Durante siglos fue una codiciada posesión por ser el puerto más grande del Mediterráneo. Asomada a él ha crecido una ciudad luminosa y activa que muestra cómo transcurre la vida alrededor de él. Algunas casas mahonesas se levantan sobre el mismo acantilado dejando algún que otro hueco en forma de mirador para compartir las increibles vistas a la maravilla de la naturaleza en forma de puerto de Mahón.

CIUTADELLA

Ciutadella es una joya de piedra. La piedra que viste las señoriales fachadas de sus palacios. Las piedras que adoquinan las callejuelas dedicadas a los antiguos patrones de los gremios medievales. Las piedras donde se esculpieron las gárgolas de su catedral. Las piedras de Ciutadella cuentan una historia de nobles feudales, de tradicionalismo medieval, y hasta de piratas turcos, y aún así, la ciudad ha sabido reinventarse y engarzar entre todas estas piedras históricas, locales de diseño donde comprar, terracitas
donde sentarse en cualquiera de sus plazoletas y una variada oferta gastronómica en su recogido puerto.
Esa historia y costumbrismo que se respiran en Ciutadella se materializan cada 23 de junio en las emblemáticas Fiestas de Sant Joan. Sant Joan es hoy una cita ineludible para los menorquines y para miles de turistas que se entregan a esta fiesta cálida y vibrante, donde el caballo menorquín es el gran protagonista.

ES MIGJORN

Es el municipio más joven de Menorca, pues hasta 1989 formaba parte de Es Mercadal, aunque sus vecinos siempre han tenido un fuerte sentimiento de pueblo. Se podría decir que este tranquilo pueblo guarda entre sus calles estrechas y el ritmo pausado de sus habitantes. Pasear por sus calles y por los bellos caminos rurales que rodean la población es todo un placer, pero si preferimos playa, Es Migjorn Gran tiene tres pequeñas joyas en la costa con las que complacernos: San Adeodato, Santo Tomás y Binigaus.

SAN CLIMENT

Villa acogedora y familiar, situada de camino a Cala en Porter, Calescoves, Binidalí o Canutells, puede ser el lugar ideal donde parar a degustar algunas tapas de la cocina tradicional menorquina. En las cercanías de este pueblo podemos encontrar numerosos yacimientos prehistóricos como el talaiot de Torelló, la basílica des Fornàs, la taula de Talatí o las taules de Binimaimut, por lo que, aunque como pueblo no tiene más de 200 años, podemos imaginar que históricamente ha sido una de las zonas más pobladas de la isla.

LLUCMAÇANES

Es un pequeño pueblo en mitad del campo donde las casitas de los vecinos de toda la vida se mezclan con las casitas de campo restauradas de los nuevos vecinos, la mayoría extranjeros, que se trasladaron hasta este escondido rincón en busca de luz mediterránea y tranquilidad. El carácter hospitalario de sus gentes se deja ver especialmente en las numerosas actividades que organizan para sus fiestas patronales, Sant Gaietà, donde además de la fiesta con los caballos, sacan a bailar a sus gigantes, orgullosos de ser el grupo con más gegants de Baleares.

ES MERCADAL

Ubicado en el mismísimo corazón de la isla, hoy Es Mercadal es el pueblo mejor comunicado con cualquier punto de Menorca. Será por eso que en los últimos años ha vivido el mayor crecimiento en habitantes de la isla.
Este pueblo blanco, al pie de Monte Toro, cuenta con una variada y destacada oferta gastronómica donde encontrar el sabor más antiguo de Menorca, con platos tradicionales elaborados con maestría desde hace siglos en el interior de la isla.

ES CASTELL

Es Castell es un pueblo lleno de vida. Asomado al mayor puerto natural del Mediterráneo, su gente ha vivido del puerto a lo largo de su historia. Es Castell ha sido tradicionalmente un pueblo de acogida, de ahí su carácter abierto y hospitalario. Desde los puntos más altos de la ciudad podemos observar la enorme fortaleza de La Mola que domina la entrada en la costa norte del puerto de Mahón. Desde ellos también podemos contemplar dos emblemáticos islotes del puerto de Mahón, espectaculares cuando se iluminan por la noche. Se trata de la isla del Rei y el Llatzaret.

ALAIOR

Alaior se define a sí misma como ciudad industrial y universitaria. Ser sede de la extensión universitaria de la UIB en Menorca ha hecho de esta población, con una destacada industria lechera y quesera, una ciudad joven y dinámica. Conocida es también la maestría de los pasteleros alaiorenses, que de generación en generación han heredado el arte y la creatividad en los dulces. De Alaior salieron, por ejemplo, los famosos helados La Menorquina. Alaior creció alrededor de dos iglesias: la de San Diego y Santa Eulalia, recientemente restaurada, con su coqueto patio de naranjos. No menos interesante es la visita al claustro que lleva el sugerente nombre de El Pati de Sa Lluna.

FORNELLS

Menorca regaló a los pescadores una bahía donde refugiarse de la tramontana en plena costa norte. Ese refugio se llama Fornells. Un encantador pueblo pescador que respira mediterraneidad entre sus callejuelas encaladas y su agradable paseo marítimo repleto de restaurantes. La deliciosa bahía de Fornells forma parte de la reserva marina de Menorca. Para conocerla mejor, el pueblo ofrece también un sinfín de actividades deportivas, como el submarinismo, la vela o las rutas en kayak.

FERRERIES

Ferreries es, quizá, en la intimidad de sus calles, el eslabón perdido entre esa isla que vivía de la industria bisutera y del calzado, y esa otra Menorca de hoy volcada al turismo. Rodeado por jóvenes montes que asoman por encima de las coquetas casas del centro, el pueblo ha ido creciendo en el interior de un pequeño valle, con el ruido de las máquinas de coser de los artesanos del cuero tras las ventanas. Hoy ese trabajo se ha trasladado a las fábricas de prestigiosas firmas de calzado de diseño, que desde Ferreries exportan al resto del mundo.Aunque el pueblo de Ferreries se encuentra en el interior, la costa de su término municipal es una de las más bellas de la isla. Así, podemos visitar la urbanización de Cala Galdana, edificada en la que para muchos fue, y sigue siendo, la playa más bonita de la isla. Su blanco acantilado, cayendo con toda su verticalidad sobre la arena, y, en el otro flanco, un pequeño torrente, puerto de pequeñas embarcaciones, hacen única esta cala.

SANT LLUIS

Aunque sólo fueron 7 años, de 1756 a 1763, la dominación francesa de Menorca dejó un legado en forma de pueblecito blanco al que bautizaron San Luís, en honor al monarca Luis XV. Aproximadamente de esa época data el emblemático molino que nos recibe a la entrada del pueblo y al cual sigue una hilera de casitas bajas de estampa mediterránea. Pero uno de los mayores atractivos de este municipio son sin duda sus pueblos de costa y sus playas de finísima arena blanca y agua turquesa, como Punta Prima, Binisafúller, Binibeca o Binidalí.